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Norteamérica, en clave estratégica

Por Guillermo Bernal Del Valle

Hace apenas un año, la conversación entre México y Estados Unidos giraba en torno a aranceles, reglas de origen y fórmulas de contenido regional. Hoy la agenda es otra. La revisión del T-MEC forma parte de una discusión más amplia sobre seguridad económica, resiliencia de las cadenas de suministro y la capacidad de Norteamérica para competir frente al resto del mundo. El comercio sigue en el centro de la relación, pero ya no es su única medida.

Para el Consejo de Empresas Globales, este cambio exige una diplomacia económica más precisa, mayor certidumbre para la inversión y una colaboración mucho más estrecha entre gobierno y sector privado. Nuestras 60 empresas miembro, con origen en Estados Unidos, Europa, Asia y América Latina, han apostado por México durante décadas como plataforma para producir, innovar y abastecer al mercado norteamericano. Operan todos los días a ambos lados de la frontera y saben de primera mano qué impulsa la inversión y qué la frena.

Esa experiencia fue el punto de partida de nuestro reciente diálogo con el Embajador de México en Estados Unidos, Roberto Lazzeri Montaño. En la conversación encontramos importantes coincidencias sobre el momento que vive la relación bilateral y, sobre todo, la necesidad de fortalecer la competitividad de Norteamérica con acciones concretas.

De ese intercambio surgieron tres líneas de colaboración:

-Ampliar la interlocución. Trabajaremos en conjunto con la Embajada para sumar más voces a la conversación, con el respaldo de las redes de nuestras empresas en Estados Unidos, desde sus matrices hasta sus operaciones en estados clave.

-Aportar la experiencia de quienes invierten. Aportaremos información técnica, clara y oportuna sobre qué fortalece las cadenas regionales, qué obstáculos enfrentan las empresas y qué condiciones permiten seguir invirtiendo en México.

-Contar mejor la historia de la integración. Contribuiremos a que comunidades, legisladores y gobiernos locales conozcan, con ejemplos concretos, cómo muchos productos emblemáticos de ciudades estadounidenses existen gracias a insumos, manufactura y talento mexicanos.

El mensaje de fondo es de confianza. La integración económica, humana y cultural entre México y Estados Unidos constituye una ventaja difícil de replicar y responde a una fuerza de gravedad que ninguna coyuntura puede revertir. No debe darse por sentada. Preservarla y aprovecharla exige certidumbre, reglas que funcionen y una agenda capaz de demostrar, a ambos lados de la frontera, que producir juntos fortalece nuestra capacidad para competir.

El Consejo de Empresas Globales seguirá trabajando junto con el Gobierno de México y la Embajada de México en Estados Unidos, con rigor técnico y con el compromiso de construir una Norteamérica más competitiva, integrada y resiliente.

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